Mientras el mundo debate si la IA va a destruir empleos o crear civilizaciones, hay una historia que pocos conocen: la computación moderna nació de una colaboración humana radical, íntima y casi accidental. Este año se cumplen 80 años de ENIAC, la primera computadora digital de propósito general. Y la celebración no viene de Silicon Valley ni de ningún laboratorio tech de moda. Viene de la nieta de dos de sus arquitectos clave. Eso, en 2025, cuando la IA domina cada conversación sobre el futuro, es exactamente el tipo de contexto que necesitamos para no perder el norte.
ENIAC: La Máquina que Cambió Todo
Corría 1945. La Segunda Guerra Mundial consumía recursos, vidas y tiempo. El Ejército de los Estados Unidos necesitaba calcular trayectorias balísticas más rápido de lo que cualquier equipo humano podía hacer. La respuesta fue ENIAC —Electronic Numerical Integrator and Computer— una bestia de 27 toneladas, 18.000 válvulas de vacío y 160 kilowatts de consumo eléctrico. Ocupaba una sala entera en la Universidad de Pensilvania.
Su co-inventor, John W. Mauchly, junto a J. Presper Eckert, diseñaron una arquitectura que no solo servía para calcular dónde iban a caer las bombas. ENIAC fue la primera máquina reprogramable de propósito general. Eso significa que no estaba atada a una única función. Ese principio —flexibilidad computacional— es exactamente el ADN de cualquier sistema de IA que uses hoy, desde ChatGPT hasta Midjourney.
El impacto directo: ENIAC podía hacer en segundos cálculos que a un equipo humano le llevaba días. En términos modernos, fue el primer salto cuántico de productividad cognitiva que nuestra civilización experimentó. Todo lo que vino después —transistores, microchips, internet, machine learning— es iteración sobre esa idea original.
Las Seis Mujeres que Nadie Recordó Durante Décadas
Aquí viene la parte que la historia oficial tardó demasiado en contar. Kathleen "Kay" McNulty fue una de las seis programadoras originales de ENIAC. Seis mujeres —Kay McNulty, Betty Jennings, Betty Snyder, Marlyn Wescoff, Fran Bilas y Ruth Lichterman— que programaban la máquina sin manuales, sin lenguajes de programación formales, sin Stack Overflow. Solo diagramas de circuitos y lógica pura.
Estas mujeres no solo ejecutaban instrucciones. Inventaron el concepto de programación tal como lo entendemos hoy. Desarrollaron subrutinas, depuración de errores, estructuras de flujo. Naomi Most, nieta de Mauchly y McNulty, lo explicó con claridad en la celebración del 15 de febrero de 2025 en el American Helicopter Museum de West Chester, Pensilvania: estas mujeres tejieron narrativas a través de la computación. No calculaban. Contaban historias en código.
«La programación no era matemática pura. Era comunicación. Era diseñar un diálogo entre la máquina y el problema humano.» — Perspectiva extraída de la presentación de Naomi Most
Durante décadas, sus nombres fueron borrados del relato oficial. Cuando ENIAC fue presentada públicamente en 1946, la prensa fotografió la máquina y a los ingenieros. Las programadoras aparecían de fondo, sin identificar. La corrección histórica llegó tarde, pero llegó. En 1997, las seis fueron incorporadas al Women in Technology International Hall of Fame.
El Matrimonio que Nadie Conoce y que lo Explica Todo
Mauchly y McNulty se casaron en 1948, pocos años después de trabajar juntos en ENIAC. Tuvieron siete hijos. Lo que podría sonar como una anécdota romántica es en realidad una metáfora funcional de cómo avanza la tecnología real: la colaboración entre visiones complementarias, no el genio solitario.
Mauchly pensaba en arquitecturas, en posibilidades teóricas. McNulty pensaba en implementación, en cómo hacer que la máquina hiciera lo que necesitabas que hiciera. Esa tensión productiva entre diseño de sistemas y programación aplicada sigue siendo el núcleo de cualquier equipo de desarrollo de IA hoy. Los mejores proyectos de AI art que salen de estudios como el nuestro nacen de la misma dinámica: alguien que piensa en infraestructura y alguien que piensa en narrativa.
Su nieta Naomi Most no es solo una portavoz familiar. Es investigadora y desarrolladora de software. Llevar el legado de ENIAC en la sangre y seguir construyendo tecnología no es simbolismo: es continuidad real. Ochenta años de iteración humana sobre una idea que empezó en una sala llena de válvulas calientes en Philadelphia.
Qué Significa Esto para Quienes Trabajan con IA Hoy
En Renderz Studio lo vemos cada semana: hay una tendencia a tratar la IA como magia negra o como amenaza apocalíptica. ENIAC nos recuerda algo más útil. Cada salto computacional ha sido, fundamentalmente, una historia sobre cómo los humanos amplifican su capacidad de resolver problemas. ENIAC amplificó el cálculo. Los LLMs amplifican el lenguaje. Los modelos de difusión amplifican la visualización creativa.
Los números hablan: ENIAC ejecutaba 5.000 operaciones por segundo. Un smartphone actual ejecuta más de 1 billón de operaciones por segundo. Esa escala de 200 millones de veces más potencia en 80 años es el contexto real del momento en el que estás trabajando ahora mismo. No es hype. Es trayectoria histórica documentada.
Las herramientas que usamos hoy —Stable Diffusion, Midjourney, Sora, Claude, GPT-4o— son descendientes directos del principio que Mauchly y McNulty ayudaron a establecer: máquinas reprogramables que pueden hacer cosas diferentes dependiendo de cómo las instruyas. La programación por prompts es, en esencia, lo que Kay McNulty hacía con cables y tarjetas perforadas. La interfaz cambió. La lógica no.
- ENIAC (1945): 5.000 operaciones/segundo, 27 toneladas, una aplicación a la vez
- GPT-4 (2023): Billones de parámetros, ejecutándose en paralelo para millones de usuarios simultáneos
- Modelos multimodales (2025): Texto, imagen, audio y video en un solo sistema unificado
La línea es directa. Y entenderla no es nostalgia. Es ventaja competitiva.
Lo que puedes hacer hoy: Busca la grabación de la presentación de Naomi Most del 15 de febrero de 2025, disponible en los canales del American Helicopter Museum. Dedica 45 minutos a entender de dónde viene la tecnología con la que trabajas. Luego abre tu herramienta de IA favorita y piensa en qué le habrías dicho a Kay McNulty si hubiera podido ver lo que estás creando. Esa pregunta, honestamente respondida, va a cambiar cómo diseñas tus próximos proyectos.